Por un instante la violencia se desata salvaje, tomando posesión de la mente y cada filamento de la existencia de un hombre.
La presión aumenta, las venas se dilatan y los ojos quedan cegados por el antiguo "enemigo" del ser, una entidad incomprendida y evitada por los cuerdos: La ira.
Es de sabios comprender a la ira, puesto que forma parte de una de las pasiones más básicas y primitivas del hombre. Es una pieza clave en la "polimerización" del ser con su medio. La ira pura, carente de suciedad e interés es lo que mantiene al humano fiel a su esencia animal e irracional. Sin embargo, únicamente el hombre verdaderamente elevado puede transformar esa pasión irracional, a la síntesis de la emoción y la razón.
Tus actos y palabras solo son el reflejo de la ignorancia y vulgaridad con la que conduces tu mediocre existencia. A veces quisiera vomitar en tu cara hasta morir, pues el solo hecho de ver tu nauseabunda expresion de falsa moral y leer tus escritos de limitado intelecto hace que me arrepienta de llamarte "mi semejante"...
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